sábado, 16 de febrero de 2013

Niños de domingo

 Era la primera vez que tenían delante un artilugio así... y el hombre diciéndoles: ¡Niños, venga, una sonrisita! Ahora entendían por qué mamá se había empeñado en poderles tan guapos. Ella con el vestidito de las fiestas, con sus calcetines de hilo y los zapatos, comprados en la tienda del pueblo de al lado, para estrenar el Domingo de Ramos.  Él, con aquel traje blanco, casi de comunión y la camisa, que le quedaba tan grande, que las mangas le tapaban las manos. El calzado delata que la economía no es muy bollante: unas sandalias de goma, sobre calcetines de hilo blancos. Y las miradas...¡ay, las miradas! Ella de extrañeza, él de susto... ¿En qué estarían pensando Juan y Teresa?

No hay comentarios:

Publicar un comentario