Ensayando, aprendiendo a ser mayor. Adquiriendo esas habilidades tan necesarias para la que lleva camino de ser la mujer de un pobre. El taller de costura es una escuela de vida entre iguales. Se habla de todo, se cuentan chismes, se hacen confesiones inconfesables, se inicia a las niñas en el arte de seducir, de hacer confidencias, hasta de tener picardía para enfrentarse a según que situaciones. Ella mira de reojo a la cámara, simulando ensartar la aguja. Vestida de blanco: falda plisada de piqué, camiseta de algodón y esa melenita al natural que no puede alisar por más que lo intenta. Catorce años en flor.

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