Teresa se asoma, como no queriendo ser vista de cuerpo entero. El grupo le supera en unos años. Es la pequeña, pero se siente como pez en el agua entre los jóvenes, en la boda de su prima. La han peinado y vestido para la ocasión; como siempre, su madre es la que decide qué debe llevar la niña. Esta vez, un vestido de crespón amarillo con unos lunaritos muy pequeños de color marrón oscuro. En el cuerpo, la modista le ha colocado unas tiras del mismo color de los lunares y ella se siente mayor y sonrie...

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