sábado, 16 de febrero de 2013

La maestra que siempre ha recordado. Doña Mercedes

Escuela unitaria en la calle Jiménez. Doña Mercedes, la maestra de sonrisa amorosa, con sus pupilas en un frío día invernal. Niñas desde los cinco o seis años, hasta los trece o catorce, como Lola la del Alguacil, la más alta, al fondo. Niñas de luto, como nos vestían antes, si alguien de la familia desaparecía, tal es el caso de Carmen y Mª Luisa, dos hermanas que se quedaron sin padre siendo todavía muy chicas. La pequeña, sentada en primera fila en mediode sus compañeras con vestiditos livianos muy claros, con los que se pasaba, seguro, mucho frio... Pero apenas había diferencias entre una estación y otra. Si a caso unos calcetines para cubrir los piés y una chaqueta de punto, tejida por las abuelas o las madres más hacendosas y mañosas con las agujas. De algunas, recuerdo los nombres y todavía las puedo identificar: Agueda, Encarna Salvadora, Carmen, Asunción, Marina, María... Mis contemporáneas, las que jugaron conmigo en los recreos, las que tomaban leche en polvo en la hora del desayuno, las que tenian que llevar una lata con brasas para calentarse las manos en aquellos gélidos inviernos, las que cantaban "Con flores a María, con flores a porfía" y jugaban a princesas en los rincones cercanos a la Iglesia, porque aquellas viejas piedras recordaban a las de los castillos antiguos, las que vivieron una infancia humilde y tal vez algo feliz en un pueblo de la sierra jienense.  

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