Vuelta al origen (17 años)


Apenas dos años y ya se la ve con un nuevo estilo. Ya no desentonaba tanto al lado de su amiga Pepa, la más guapa de la pandilla, con la que siempre tuvo un hilo que las unía. Pantalones, ¿Quién lo habría dicho tiempo atrás? Con su madre vigilando que aquella niña no se le fuera de las manos, que no se volviera una de esas de la capital que no tienen vergüenza, que se ponen minifalda y van llamando la atención. Creo que fue el último verano, antes de conocer a Manolo y por eso aún le apetecía volver y ver a su abuela, su prima, que ya empezaba a tener criaturas. En el frescor del patio pasaba las horas más calurosas y posaba para la foto que quedaría en el recuerdo. Ese verano fue la primera vez que subió al zambullón de las mariposas con sus amigas. Ellas ya conocían todo ese paisaje y solían hacer escapadas, se bañaban en aquella poza helada y empezaban a coquetear jugando con los chicos. Juegos totalmente inocentes, en los que ella se sintió fuera de lugar. Una desconocida. Dos años de distancia es mucho para unos muchachos de sólo 14 o 15 años. Entre ellos ya había un cierto filing y eso se veía. Comprendió que ya no pertenecía a ese mundo. Ha recordado que fue en esos días cuando su hermana, una niña de sólo 11 años tuvo la regla. Se levantó una mañana y vio la sangre en su ropa interior y supo que aquello era "Ser mujer" Es lo que dijo la abuela. Fue un verano que inauguraba algo diferente. Los tres hermanos viajaron y disfrutaron de aquellas sierras y de sus negras noches estrelladas. A la vuelta, ya fueron a vivir a una nueva casa y un barrio desconocido hasta entonces. Pubilla Casas. Un ático que les pareció un palacio, después de las habitaciones compartidas y el sufrimiento de su madre por tener que compartir su intimidad con desconocidos. Todavia no sabía que antes de que dieran las 12 del año 1968, algo trascendental iba a entrar en su vida.
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