sábado, 16 de febrero de 2013

La princesa

Como una princesa iba la niña. Siete años, como todas sus compañeras, y tenía que tener uso de razón para poder cumplir con los mandamientos, los sacramentos y demás normas de la Santa Madre Iglesia. Porque, si no,  tenía que confesar y tener un proposito firme de no volver a caer en el pecado. ¡Pobre niña buena! Teresa era una santa, una niña obediente, que nunca rompió un plato, que por cumplir, era hasta exagerada en sus obligaciones. Iba a la escuela con doña Rosa, su maestra en esa época, a la que adoraba, y procuraba llevar siempre aprendidas las lecciones y el catecismo. No hay duda de que se madre se esmeró en el traje y los abalorios. Tomasa la modista se encargó de coserle el vestido... el libro con tapas de nácar , el rosario, la corona, todo lo demás, lo compró su madre para ella y aún lo conserva. Y ese día, el dia de su Primera Comunión, estaba entre feliz y nerviosa...Lo único que recuerda en realidad es el chocolate con plumillas que pusieron en el comedor de la Fonda de Cadenas, y la foto que se hizo, con su maestra y dos compañeras de escuela: Catalina y Antonia y que le gustaría recuperar.   

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